Como puedes observar, la lectura del potenciómetro es relativamente constante y te da la información de la potencia que estás generando durante toda la sesión. Como puedes ver, el pulso no se mantiene estable (recuerda que la potencia sí que se encuentra en unos valores estables) y a medida que pasas más tiempo sobre la bicicleta, tu corazón realiza un mayor esfuerzo y eso se traduce en un incremento de las pulsaciones. Esto significa que si usas la potencia como sistema de control del entrenamiento, te estás asegurando de estar generando en todo momento la misma cantidad de esfuerzo, mientras que si hubieras usado la frecuencia cardíaca el resultado habría sido que a medida que sumas kms habrías reducido el esfuerzo realizado para poder compensar el aumento de pulsaciones. Gracias a utilizar ambos indicadores para controlar la intensidad de tu entrenamiento podemos llegar a la conclusión de que a este ciclista todavía le falta trabajar un poco más la base aeróbica y conseguir que el pulso no suba tanto mientras mantiene una potencia constante. ##Tanto la potencia como la frecuencia cardíaca son buenos indicadores para controlar la intensidad Sin embargo, no quiero que pienses a partir de ahora que la frecuencia cardíaca es un mal sistema de control del entrenamiento, ni mucho menos. >Durante muchos años (más o menos desde 1980) se ha usado la frecuencia cardíaca como sistema principal de control del entrenamiento y sigue siendo totalmente válida. De hecho, nuestro equipo de entrenadores sigue la estrategia de usar la potencia como sistema principal de control del entrenamiento, y complementar esa información con la frecuencia cardíaca como indicador secundario.

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