Cómo gestionar tus expectativas de rendimiento

Evita el sabotaje mental (parte 2): cómo gestionar tus expectativas de rendimiento

Tu meta es tener un rendimiento con alta confianza en tí mismo y expectativas simples (mini-objetivos).

Continuando con el tema iniciado en el artículo 6 maneras de sabotear tu propio éxito en las carreras, vamos a tratar el primero de los errores listados en el artículo.

Tener expectativas demasiado exigentes en el deporte puede socavar tu confianza. Antes de nada, vamos a definir estos dos términos: expectativas y confianza.

Las expectativas son necesidades o demandas que tienes con respecto a la calidad de tu rendimiento o los resultados deseados, como por ejemplo “…Tengo que liderar la carrera desde el minuto 0…”

Por otro lado, la confianza representa el nivel al que crees que puedes rendir. Cuando tienes confianza, sabes que puedes hacerlo. Piensa en las expectativas como lo que piensas que “debes” y “no debes” hacer cuando estás compitiendo.

¿Cuál es el problema de los ciclistas con las expectativas? Tener expectativas estrictas de rendimiento te lleva a perder la confianza cuando no las alcanzas. Las expectativas están llenas de presión, así que muchos ciclistas se pueden frustrar cuando no realizan sus expectativas deseadas.

Ten en cuenta que las expectativas no son metas.

Ejemplos de expectativas de rendimiento estrictas:

  • Tener un tiempo/ritmo específico como objetivo en mente
  • La sensación de que tienes que mejorar cada carrera
  • La sensación de que debes vencer a esta o aquella persona
  • Una expectativa de que tu rendimiento siempre debe ser agradable

Hablemos de confianza. La confianza es la fuerza de tu creencia para tener un buen desempeño en las carreras. La confianza precede a tu rendimiento. Por ejemplo, un ciclista que tiene confianza cree que puede desenvolverse bien dentro de un grup y tiene todas las habilidades para competir bien. Pero la confianza no tiene expectativas.

Tu fórmula de éxito mental

Tu objetivo es actuar sin la presión y el juicio provocado por tus propias altas expectativas (rendimiento circundante o resultado).

Tu meta es tener un rendimiento con alta confianza en tí mismo y objetivos simples (mini-objetivos).

Los ciclistas profesionales, cuando llega el momento, se concentran en cómo se desenvolverán en cada momento de la carrera. Por ejemplo, como ciclista, no quieres pensar si en la salida has tenido que remontar posiciones una vez ya estás en un grupo compacto… ¡ya ha pasado! En su lugar debes concentrarte en las acciones que realizarás a continuación. Estar atento a los cortes, alimentarte correctamente, etc. Estas acciones deben significar tu momento presente, sin estar recordando el inicio de la carrera o adelantándote mentalmente a situaciones muy futuras.

Cómo descubrir tus expectativas de rendimiento

El primer paso es descubrir tus expectativas ocultas (esas expectativas de las que no eres consciente):

  • ¿Qué expectativas como “debería estar en el podio”, o “nunca debería rodar más lento de 40 km/h ” sitúas en tu propio rendimiento?
  • ¿Qué valores absolutas te marcas sobre tu rendimiento, como por ejemplo, “debo rodar por encima de 40 km/h”, te hacen sentir presión durante el entrenamiento para una carrera?
  • ¿Qué otras demandas sitúas en tu rendimiento? ¿Tienes expectativas basadas en experiencias pasadas, como, cada carrera debe significar un podio o ganar?
  • ¿Qué palabras usas para calificarte a ti mismo (también conocidas como auto-etiquetas negativas), tales como, “Soy malo en los sprints.”
  • ¿Qué expectativas sientes de otras personas (entrenadores, patrocinadores, amigos o familiares) como “Tienes que estar en el podio” o “Debes estar en todas las escapadas”.

Cómo administrar tus expectativas de rendimiento

¿Cómo dejarás de lado tus expectativas y no juzgarás tu rendimiento cuando compites? Ese es el problema con las expectativas: juzgas tu rendimiento en cada momento de la carrera.

Debes reemplazar tus expectativas con indicadores de rendimiento que te ayudan a centrarte en el momento en lugar del resultado o lo bien que estás cumpliendo tus expectativas.

Por ejemplo, puedes concentrarte en el esfuerzo percibido al competir o mantener un ritmo constante en los tramos rodadores. Esto no sólo te ayuda a concentrarte en los momentos de carreras, sino que también evita que juzgues tu rendimiento.

Resumen

Tu primer paso es tomar conciencia de las expectativas que perjudican tu rendimiento y luego aprender a centrarte sólo en la ejecución. Tu confianza mejorará cuando puedes hacerlo.

Ten en cuenta que tus metas de proceso pueden cambiar cada día dependiendo del tipo de evento y del trabajo que estás realizando cada semana en tu entrenamiento.

La idea central es que en lo que te concentres, mejorarás.

(fuente: Dr. Patrick Cohn)

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