INGREDIENTES
PREPARACIÓN
(para 4 raciones)
- 400 gr de arroz
- 200 gr de espinacas frescas
- 100 gr de champiñones fresecos
- Un puñado de pasas
- 1 cebolla
- 1 zanahoria rallada
- 2 dientes de ajo
- Unos trozos de col lombarda (opcional)
- Unas tiras de pimiento verde
- Caldo de verduras
- Un vaso de vino blanco
- Calentar una sartén con un poco de aceite de oliva y pochar la cebolla picada fina. Añadir el ajo en láminas y dejar pochar juntos.
- Incorporar tiras de pimiento verde, zanahoria y col lombarda (opcional). Cocinar 5 minutos.
- Añadir espinacas crudas y saltear hasta que reduzcan su volumen.
- Agregar pasas y champiñones laminados. Saltear ligeramente, añadir vino blanco y cocinar hasta que el alcohol evapore y el vino reduzca casi por completo.
- Incorporar el arroz, saltear 2 minutos, reducir el fuego a medio y añadir caldo de verduras (doble volumen que de arroz). Cocinar 20 minutos.
- Servir y disfrutar.
ALÉRGENOS
INFORMACIÓN NUTRICIONAL
| Nutriente | Total (por ración) |
|---|---|
| Calorías | 320 kcal |
| Carbohidratos | 60 g |
| Azúcares | 5 g |
| Proteínas | 8 g |
| Grasas Totales | 5 g |
| Grasas Saturadas | 1 g |
| Colesterol | 0 mg |
| Sodio | 200 mg |
| Fibra | 4 g |
- No contiene.
RECETA DE LA SEMANA
Arroz con espinacas y champiñones
El arroz con espinacas y champiñones es una receta perfecta para deportistas, combinando carbohidratos de calidad con una carga de micronutrientes esenciales.
El arroz, como base principal, aporta energía de liberación sostenida, ideal para antes o después de un entrenamiento intenso.
Por su parte, las espinacas son ricas en hierro, magnesio y vitaminas del grupo B, claves para la recuperación muscular y la producción de energía, mientras que los champiñones añaden antioxidantes y potasio, fundamentales para prevenir calambres y regular el equilibrio electrolítico.
Este plato también incluye zanahoria y pimiento verde, que aportan betacarotenos y vitamina C, potenciando la recuperación post-entreno y el sistema inmunológico.
Las pasas añaden un toque de carbohidratos simples que ayudan a reponer rápidamente las reservas de glucógeno, mientras que el vino blanco realza los sabores y aporta una ligera acidez que facilita la digestión.